miércoles, 1 de abril de 2020

La Iglesia del Salvador


Cuando estudié el estilo barroco por primera vez el colegio, la única cosa que recordé era que no me gustó. La idea de toda esta riqueza que me pareció tan falsa y excesiva. Reaccioné así sin saber los detalles de la historia laica de esta etapa, lo que hace todas las decoraciones me parezcan aún más impulsivas y imprudentes.


La edad barroca vino de una crisis en dos sectores: la monarquía y la religión. Durante la propagación de la peste en España, la monarquía mostraba mucha indiferencia al sufrimiento de la gente. En vez de ayudarle, los reyes enfocaron en crear una ilusión de poder y riqueza. La situación fue similar con la Iglesia Católica. Durante el siglo XVI, había una prevalencia de herejía, propagada por personas que pensaban que la Iglesia no estaba representando bien las enseñanzas de Jesús. También la gente empezaba a cuestionar todos los impuestos de la Iglesia, que la Iglesia prometía salvaría la gente de sus pecados. Todo esto provocó la Reformación Protestante. Después, la Contrarreforma por la Iglesia empezó para reafirmar las creencias del catolicismo y su dominio religioso, aunque mucha gente ya no creía que ese dominio fuera absoluto como antes. Esto era una de las motivaciones primarias de la extravagancia de la cultura barroca, como una estrategia de la monarquía y de la Iglesia para mantener su poder en la sociedad española.

La Iglesia de Salvador es la segunda iglesia más importante de Sevilla, después de la Catedral. Entiendo por qué todavía es muy popular con los turistas––es muy impresionante a primera vista. El techo es muy alto y el santuario está lleno de oro. Pero a la mirada más cercana, no es oro verdadero, sino pan de oro, una lámina fina de oro muy popular en el arte barroco. Hay muchas figuras realistas, como es típico de la edad barroca. Después de Jesús, aparece lo más la Virgen, quien aparecía en muchísimas pinturas y estatuas católicas durante la Contrarreforma porque para los protestantes Mary no era una santa, sino solo un humano. Pero hay tantas figuras, tanto oro, tantas imágenes, todo lo que le abruma al espectador. Crea un santuario tenso en vez de un espacio sereno y spiritual. Y con el contexto histórico de las contradicciones de la edad barroca y su opulencia a costa de la salud y la felicidad de la gente, la iglesia ya no parece tan hermosa como antes.






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